La
hormiga roja es un insecto picajoso y centimétrico que vive en cooperativas, rodeada de sus iguales, en pleno campo, con la brisa meciendo sus antenas... una gozada. Siempre y cuando nadie te pise, claro.
Quiere muchísimo a su madre, sale a hacerle los recados, le llama reina y ese tipo de cosas.
Superado el estado larvario (su primera transformación), las
hormigas rojas desarrollan un procedimiento de comunicación química que les permite enviarse alertas, contarse dónde está el alimento, qué están haciendo, qué les preocupa. Todo un avance evolutivo con el que perder el tiempo y rebelarse contra todas las injusticias del planeta (alguna inventada).
Las
hormigas, por lo común, son rojas o negras, está en su carácter, en su ideología. Pero no es algo inamovible, qué va. Muchas veces cambian de color, del negro al rojo, con un fin demostrado en laboratorios y sentadas de la facultad: aparearse.
Y eso que el asunto de consumar es poco factible al ser casi todas las
hormigas hermanas. Allí hay trauma, tabú, tensión causada por la opresión de una sociedad conservadora y reaccionaria. Nunca es culpa suya sino del entorno, por eso la
hormiga roja pica. Pica fuerte, repartiendo el veneno que la injusticia ha alojado en su corazón. Por eso a veces también forma piquetes.
Le gusta:
- Cuando callas porque estás como ausente
- La lucha obrera
- Pensar que es millonaria y vive como una cigarra
No le gusta:
- Que le guste pensar que es millonaria y vive como una cigarra
- Las colonias de imitación
- Las lupas
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14 comentarios:
Las lupas y las mangueras esos grandes enemigos de todas las hormigas...
Si sumamos al niño que los manipula... ahí lo tienes, Engarde, el infierno de las hormigas.
Y a lo mejor también el de las lagartijas.
Pues si yo fuera hormiga... creo que me pediría ser hormiga roja
A mí me encantan las hormigas. Son tan organizadas y tan vascas, cargando siempre con cosas enormes, con sus desfiles tan lineales... Me fascinan estos bichejos. Aunque, también te digo que, prefiero las hormigas negras, esas de un tamaño mayor y con alas, que no pican como esas Rojas diminutas.
pues a mi me picaron de pequeña un monton de hormigas rojas que se subieron por mi pierna, jodias como picaban!! y mira que saltaba yo como las locas para que cayeran pero nada, que se agarraban como el diablo jeje
En resumen, prefiero las negras..
Así podrías picar entre horas, Dina.
Las hormigas que no pican, Maru, tienen más gracia, claro. En el momento en que dejan de fascinarnos las hormigas... seguramente estamos empezando a envejecer sin remedio.
Pitufa, piensa que seguramente pisaste su hormiguero. Imagínate lo que harías tú si un gigante pisara tu casa. Morder con toda tu mala leche.
Más que acojonantes, son Animales Descojonantes. Me encanta la eçserie. Y si, un niño con un palito debería aparecer en la sección de "no le gusta"
Gracias, Expatriado, me gusta eso de "animales descojonantes".
La hormiga roja es la única de su especie que al menos se permite darle unos cuantos picotazos al niño del palito. Tiene por tanto una misión pedagógica de enorme importancia.
En la presentación de Peggy de un episodio de la hora chanante (perdón, muchachada nui) parecía que había leído tu sección de animales acojonantes, porque se presentaba de una manera parecida con los me gusta y no me gusta.
Soy consciente de que tú no has inventado lo de me gusta y no me gusta, pero me hacía gracia pensar que joaquín reyes miraba tu blog (algo que no me extrañaría) y que era un sincero homenaje a esta, nunca demasiado aplaudida, estupenda sección.
Con lo de nunca demasiado aplaudida quería decir que por mucho que se aplauda nunca será suficiente, no que no sea popular. Aclaro.
Gracias, Raza Becaria, con un sincero aplauso que resuene en el vacía existencial me conformo.
Pronto habrá novedades respecto a esta sección. No me tires de la lengua...
Ah, y yo no me imagino a Joaquín Reyes perdiendo el tiempo por estos lares. Aunque sería bienvenido, como no. Aclaro.
Joaquín Reyes: si estás ahí, ¡manifiéstate!
No se hace así, Nana Nicotina. Te falta mano con la ouija. Se dice: Joaquín Reyes, ¡si estás allí mantén un silencio absoluto!
...
Ya está. Ya no hay duda. Nos observa.
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