Ayer salí a la noche oscena, poco, con precauciones, sin quemar las naves, pero lo suficiente para propiciar algunos reencuentros afortunados y felices.
El
Cubitos estaba como siempre, es decir, idóneo. Les prometí un post para su blog y lo cumpliré, más pronto que tarde.
Observando el comportamiento de los más jovenes desde la zona Vip de la esquina, reflexionamos con mi camarada
Perkins: Si bien es bueno que los borrachos no molesten a las chavalillas, también es imprescindible evitar lo contrario. Nuestra propuesta era parecida a la separación de fumadores y no fumadores en algunos locales, una especie de mampara transparente que permita la coexistencia pacífica y el contacto visual, mitigando el peligro.
El caso es que me retiré pronto porque hoy comparezco en el concurso de tapas de la ciudad, homenaje al codazo, el requiebro y la gastroeconomía etílica. Pródigo también en conversaciones de barra y reencuentros.
Un poco de cultura nunca viene mal.
No todo va a ser follar, demonios.
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2 comentarios:
¡Qué suerte! Una a mi salud, porfa...
Timonera, así procedimos. Te dejo elegir, ¿cuál prefieres? ¿gato atropellado o empanadilla de canguro?.
De momento el nivel es bueno.
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